lunes, 2 de diciembre de 2019

Invadida 20:41 Diciembre 2 año 2019

Me siento extremadamente mal. Estoy llorando en intervalos de una hora, ando como cristal, muchísimo llanto y muchísima rabia que no sé de dónde salió. De nuevo estoy pensando en la muerte, la siento cerca, amenazante. Constantemente siento que algo me va a arrebatar la poca calma que me cuesta encontrar. Estamos en Diciembre y siento que he vuelto a retroceder. Esta semana tomé en exceso pero siento que en parte necesitaba ese respiro o eso de no embriagarme hasta que sea demasiado. En ningún momento me sentí perdidamente fuera de foco con el copete pero sí estuve ebria, pero sentía que no era suficiente. Siempre que pesco una cerveza quiero más. Quiero mucho más, que no se acabe.
Pienso compulsivamente en la palabra “quiero” pero no sé cómo terminar la frase. Estoy tan ansiosa que quiero algo que no sé qué es. Estoy hirviendo por dentro.
Quisiera un pito pero tampoco lo quiero.
Quisiera una cerveza pero tampoco la quiero.
Justo ahora la alfombra me la sacaron a la fuerza de los pies. 
Mi hermana y mis primas están en Santiago y están compartiendo. Sé que si estuviese ahí sería la lacra de distinta opinión a la cual le da vergüenza ser y estar porque obviamente lo encaja. 

“Que tengo que ser más tolerante” pero no me tolero en este estado.

Me odio ahora. Quiero un abrazo que me saque de todo esto. Tengo una bomba de tiempo dentro y a cada llanto se acerca más la explosión.

Ayúdenme por favor.
No quiero estar sola.
Tengo miedo de mí.
Vengan a hacerme compañía.
Me siento vacía.
Ayuda, por favor ayuda.

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