jueves, 3 de octubre de 2019

Débil haciéndome la cómica

Algo que no me sirve pero hace matar el tiempo es contar historias cómicas respecto a mis ganas de querer morir por tener recuerdos latentes todos los días que me hacen llorar y tener crisis de pánico. Algo poco, ahí va:

Cuando los 12 años llegaron, las cosas se complicaron mucho y la verdad no entiendo el motivo. Cuando trato de rebobinar y hacer orden cronológico de mi vida me cuesta mucho, quizás es por la droga, o quizás porque sólo logro recordar traumas específicos que no sé a qué edad sucedieron pero sucedieron. De mi infancia recuerdo sexualidad escondida, abandono, violencia, soñar constantemente con penes gigantes y extraños, sueños extremadamente potentes que sentí reales: alucinaciones lúcidas, pesadillas, depresión interna potente. Sé que esto viene arrastrándose desde pequeña.

                              G        I           R       U       G      A        M        E        S         H 

La banda que cambió mi perspectiva de muchas cosas, los primeros gritos fueron en japonés después de ver death note, una serie de animé que inició mi vida moral, ya era emo y le agregamos lo visual, perfecta la niñita para recibir cualquier tipo de bullying, que se apoderó de un dolor que claramente aún no lograba identificar, y me hizo sentir víctima y victimaria a la vez pero sin saber que eran conceptos que podía definir o buscar en un diccionario: "malo" y "bueno" aparecieron como ideas concretas por primera vez, porque antes no podía defenderme ante las cosas malas porque no sabía que eran buenas o malas, de hecho, durante mi infancia mis aprendizajes y mis movimientos eran en silencio: si tenía pena, lloraba en silencio, si tenía risa, reía para adentro, si tenía algo que expresar no lo podía dejar salir. Si tenía sueño, sólo me dormía, si tenía hambre, sólo pedía comida, si tenía sed, sólo pedía agua, si me retaban sólo me aguantaba, si me cacheteaba mi mamá, sólo entendía que eso no había que volverlo a hacer, si me abusaban en el jardín, sólo lo dejaba pasar. ¿Conté la historia del niño guatón que me daba besos a al fuerza, con baba, después de él comer golazo? mientras eso pasaba yo sólo me quedaba en silencio. Entonces al identificarlas comencé a ponerme inmensamente violenta. Fue la instancia donde me pregunté ¿qué significa vivir y por qué estoy viva si este mundo está podrido?

a mis pequeños 12 años me gustó alguien, y él era ese niño más inteligente que yo que vivía agónicamente sus procesos de crecimiento, yo era un libro en blanco que de apoco se hacía gris y lo conocí: él tenía ideales parecidos a los míos. Hablo de ir en séptimo básico, así que nunca estuvimos juntos porque sólo me gustaba, aunque una vez me robó un beso y de vez en cuando me abrazaba, pero jamás lo vi fuera del colegio, netamente jamás nada

Pero cuando ese pequeño "todo" terminó... tuve mi primer episodio consciente y violento. El día que me dejó (el día que le dejé de literalmente gustar) o que "algo malo pasó" entre nosotros dos fue el primer día que exploté sabiendo que explotaba. No lo considero un amor real porque realmente no significó nada, lo que me llama la atención es sólo ese proceso donde reconocí el impacto del abandono por parte del niño que me gustaba, tal como me abandonaba mi padre, tal como lo comenzaba a hacer mi madre, y tal como lo hacía yo a mí misma en los jardines y cursos anteriores donde, claro que sí: viví todo tipo de bullying


YAMERU, YAMETE


Entré en la sala de clases y me encerré, me parece que tenía once o doce años. Tiré un estuche ajeno a la pizarra y grité lo más fuerte posible. Se rompió el estuche y se hizo un poco tira la pizarra. La sala era realmente una escena de animé: yo ahí, pelo cortito que me llegaba al mentón, liso y entre capas que le hacían un volumen natural digno de emovisual de buena presencia, a contraluz con la puerta transparente del salón. Llorando. Quebrada y con miedo por haber hecho algo sin pensar. ¿qué es esto, por qué me siento así? ¿viene la inspectora, vendrá mi mamá? ¿hay alguien ahí?

Llegó una niña, la neka, que era mi amiga y ya no lo es, porque con los trastornos una se da cuenta que se tiene que alejar de las personas que no te lo toman a lo real y son falsas, y una tiene que dejar de ser falsa también. Trajo a la inspectora, resulta que me retó y eso fue todo.

e s o f u e t o d o e n l a s a l a d e c l a s e s 

pero al llegar a casa no podía creer lo que había hecho porque no fue en defensa propia, como cuando le tiré una silla a un compañero por decirme que limpiara yo lo que él había botado, ni tampoco me defendí como el día que le pegué en la canilla al niño de los primeros lugares en el curso que me molestaba por tener pelos en las piernas. Nada fue en defensa propia, solamente tenía rabia; ira; repulsión; rechazo; abandono.

y en mi casa jamás mi madre se enteró porque me dejó tirada desde esa edad para adelante, mi hermano y mi hermana se fueron a hacer sus vidas, y ahí quedaba yo, la menor, viviendo sus cosas sola.

















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