domingo, 13 de octubre de 2019

devaluación/ansiedad

La desconfianza es instantánea de parte de ella cuando está presente un celular o cosas sencillas como silencio/miradas, pero yo me calmo y me digo: ya, tranquila, esa no eres tú. A veces claro que se me nota en la cara, pero lo dejo pasar, trato de controlarlo, porque sé que no le quiero dar más espacio a esos sentimientos tan tóxicos que ella provoca, haciendo que devalúe tan fácilmente a quienes amo. La devaluación consiste en la calificación radical de "bueno" y "malo" según los actos de las personas que te rodean. Por ejemplo, una persona le parecerá buena si es que se da cuenta que deja algo de lado por mí pero si no lo hace, o si prefiere hacer otro panorama que estar conmigo, le parecerá una persona mala. En cambio a mí me parece la vida un poco más independiente y trato de moverme entre los grises, no así ella, que es extrema.

Creo que la encerré en una  cárcel, cuando cierro los ojos me la imagino en el calabozo mental que he creado, protegido con cadenas y candados, un sitio oscuro y con ciertas luces azules y moradas. Sólo le permito gritar cuando pesco algo para escribir, o cuando estoy sola y siento que me da ansiedad porque peleamos en mi mente. Pero ya no la dejo decidir ni tampoco manejarme. No quiero ser fregada con ella, quiero que estemos en paz, que su forma de ser también me ayude cuando tenga que crear. Cada vez que hago algún dibujo, por muy básico que sea, casi siempre es ella tratando de expresarse por algún lado. Cada vez que invento un antipoema (porque ella no es poeta, es enferma) no recuerdo yo lo que escribo hasta que lo leo. Es difícil explicárselo a una persona que no ha vivido una disociación alguna vez. Ayer tenía que tatuar y le inventé a la niña que mi mamá había tenido una recaída debido a su "condición" y que tenía que estar con ella apoyándola: la que tuvo una recaída era yo. Siempre que tatúo está ella haciéndome comentarios como "así no es, te está quedando fea weona tonta, eres incapaz de hacer algo bien, se va a reventar y te van a funar, a nadie le gusta tu trabajo, chanta, sólo vienen a ti porque es barato, tienes que cobrar menos porque tu trabajo no vale, ni siquiera es trabajo, la gente te dice que le gusta porque das pena, la gente que tatúa de verdad se debe burlar mucho de tus trabajos, crees que eres original pero no haces nada distinto, tu sello no existe, no tienes estilo, no eres quien crees ser". Tatuar mientras ella me dice todo eso, es difícil, porque tengo que fingir tranquilidad. Es horrible. Así que no pude tatuar, porque me dio ansiedad pensar que ella podría aparecer otra vez.

No quiero sonar como una niña loca por decir que en mi cabeza hay otra que tiene pena constante. ¿A quién no he podido encerrar aún? Exacto, a la que es volcán. 



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

3.12.2020

 Ya estamos en estas fechas, no escribía hace mucho. Han pasado realmente muchísimas cosas. Volví a tatuar, ahora se supone que tengo un cam...