¿Lo malo? me intoxiqué, reaccionó mal mi cuerpo, vomité hasta las cinco de la mañana, la sudoración era excesiva porque me sudaban las manos y a mi jamás me sudan las manos, no son una fuente de sudor para mí, me sentía ahogada, con los niveles de ansiedad muy altos. Recuerdo que cuando me tripiaba era ese sentir inicial, el sentir de la ansiedad, de unas ganas enormes de sentir corriendo. Mi mamá vino a mí y me dijo "cálmese hija, no se ponga a llorar" pero yo estaba completamente calmada en ese sentido, era como si sintiera la emoción en un nivel normal y no extrema, aunque lo haya escrito más arriba, me dejó impactada. Hace muchísimo tiempo no sentía que las cosas no me calaban de modo normal, claro que todo me daba lata y rabia y pena y paja, pero no era explosivo, no era desbordante, no era magnánimo, no me sentía un volcán culpando al mundo y culpándose a sí misma. No sentí ganas de querer morir ni que fuese un estorbo, no me quejé de mí misma sino de la composición de las píldoras, de la negligencia de la doctora, sólo sentí la necesidad de hacer bien las cosas, y de que las cosas también me hicieran bien a mí. Era lo que esperaba, no sentí querer morirme, no sentí ganas de gritar, no sentí ganas dentro de todo el caos y malestar de decirle a la persona que me ofreciera ayuda que se callara y decírselo con gritos. Sólo estaba muy clara de lo que me sucedía era una reacción corporal y no emocional. No fue una crisis de pánico, fue una reacción de rechazo biológica.
También hablé con el matias, la verdad no pensé mucho en por qué le hablé, sólo lo hice y al final resultó ser un aporte. No sé qué sentí, no me lo voy a cuestionar, no voy a hacerlo un mar de lágrimas. No lo merezco.
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