domingo, 8 de septiembre de 2019

Inexistente

No le quiero poner nombre pero se apodera de mí cada vez que estoy molesta. Algo pasó recién, algo me desconfiguró que hizo que saliera sin parar. La veroborréica, la enferma. Hoy salió en cuestión de segundos. Me sentí atada de manos, me sentí siendo enjuiciada, como si no tuviese opción ni voz ni opinión ni autoridad propia. Me sentí menos por algo muy pequeño.

                                                                    La ira

 Cuando aparece, primero llega como una brisa fría, y después se transforma en un dardo a través de una pregunta que busca el acierto en la sospecha de haber sido enfriado, y la respuesta siempre suele ser una conclusión a modo de defensa por haber oído algo que le llamó la atención, pero que mucho más le encendió una alarma de alerta. No es siquiera una célula y ya tomó el control principal, y a pulsaciones se prepara para atacar, mientras ve que una bandera blanca se aleja cada vez más y cada vez es más negra, y antes de la última palabra, se tensa, se agranda, y apunta con todo el arsenal. De pronto es un estallido, y se convierte en volcán, y el piso se envuelve en lava mientras alguien le llueve encima inútilmente porque se reveló ante las leyes y ahora es más grande; es una criatura con latidos que están hirviendo. Se adueña del sonido y lo hace ruido, lo hace grito y se atora con baba, tiene un mineral picante en todo el borde de los ojos y le corre el picor hasta la nariz, y no le deja respirar, y en sus tres cabezas de sus nueve cuerpos, siente que de criatura pasará a titán, y de titán a planeta, y de planeta se dividirá en dos rocas destinadas a colapsar y formar un planeta, donde se geste un titán que sin quererlo vaya a crear una criatura de nueve cuerpos y tres cabezas, a la que le cueste respirar por tener un picor que le corre hasta la nariz, debido al mineral picante que le rodea sus ojos, y además se atore con baba por gritar tanto porque crea ser el sonido cada vez que haga ruido, y que viva con latidos hirviendo por revelarse antes las leyes, porque aunque alguien le llore encima, la lava de su volcán, que se formó a partir de un estallido cuando no era ni siquiera una célula sino simplemente una brisa fría, no se ha de apagar.




Cómo lidiar contigo, sé que es parte de mí y que tengo que poder lidiar con ella como muchas más personas existiendo en este mismo mundo. Por qué me es tan difícil aceptar un autocontrol pero me es tan fácil adentrarme en la autodestrucción. Pienso, un par de respuestas para esta pregunta:

- Comodidad.
- Falto de voluntad.
- Privilegio.
- Egoísmo.
- Inmadurez.
- Soberbia.

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